Tocar en público

En tu casa suena bien. Pero cuando alguien te escucha, o prendés la cámara, se te cae todo. Eso es miedo escénico, y tiene solución: esto es lo que hago yo para llegar tranquilo a tocar en público.

Por qué se te cae todo cuando alguien te escucha

Te tiemblan las manos, se te borra lo que sabías de memoria y empezás a pensar que lo tuyo es falta de nivel. No es eso. Es miedo escénico, y es algo que se puede trabajar.

Yo toqué en público durante muchos años, en orquestas y en escenarios, así que los nervios los conozco de cerca. Tocar bien en tu casa y tocar bien delante de otros son dos cosas distintas, y la segunda también se entrena. Te sirve si vas a tocar en un evento de la iglesia, en un casamiento, en una reunión con la familia o en una audición de orquesta.

1. Prepará más de lo que creés que hace falta

Si practiqué a medias, cuando subo al escenario los nervios se me duplican. La razón es simple: yo sé exactamente qué partes no están bien. En pleno concierto, una voz me avisa "ahí viene el pasaje que no te sale", y esa voz es la que hace temblar la mano.

Por eso la confianza no sale de ningún truco. Sale de saber que llegaste preparado, con las partes difíciles trabajadas y no solo las que ya te salen lindas.

Hacete esta pregunta

¿Hay algún pasaje en el que cruzás los dedos para que salga?

Si la respuesta es sí, ahí está el origen de tu nervio. Ese pasaje es el que tenés que trabajar primero, antes de cualquier otra cosa. Si no sabés cómo trabajarlo, mirá cómo estudiar una obra en 4 pasos prácticos.

2. Tocale a gente cercana

Lo segundo es acostumbrarte a que te escuchen. Yo cada tanto hago pequeñas sesiones con familiares o amigos. Les muestro lo que estoy estudiando, cómo va avanzando, sin esperar a que esté perfecto. La idea es simular lo más posible un público real. Y eso me pone a presión de no cometer errores. Esa presión es justamente la que necesito entrenar, porque es la que me voy a encontrar el día del concierto.

La sensación de "me están mirando" se entrena como cualquier otra cosa. Si la primera vez que la sentís es el día del evento, te agarra desprevenido. Si ya la sentiste varias veces en el living de tu casa, ese día ya no es nueva.

Tu tarea: elegí a una persona de confianza y tocale algo de lo que estás estudiando. Una sola persona está perfecto para empezar. Y repetilo cada tanto. Si lo que te pasa es que el arco te tiembla justo cuando te están mirando, mirá 3 ejercicios para que el arco no te tiemble ni rebote.

3. Si te equivocás, seguí tocando

En algún momento te vas a equivocar, y ahí es donde se define todo. Yo, cuando aparece un error, nunca me detengo. Sigo. Lo que arruina la música no es la nota equivocada, es frenar y romper la continuidad. Una nota mala, el público casi ni la registra. Un freno, sí.

La idea clave

Decidí de antemano que, si te equivocás, seguís.

Tener esto resuelto te saca una duda enorme de encima. Esa ansiedad de "¿y ahora qué hago?" desaparece, porque la respuesta ya la tenés. Para entrenarlo, tocá la pieza completa con un único compromiso: pase lo que pase, no se frena. Aunque suene feo.

4. Antes de salir: un minuto de respiración

A mí me ayuda hacer un ejercicio de respiración antes de subir al escenario, para relajar la mente y prepararme para el evento. Es simple y no lleva más de un minuto:

  1. Respirá hondo por la nariz, bien a fondo.
  2. Soltá el aire lentamente por la boca.
  3. Repetilo unas cinco veces, con los ojos cerrados.
  4. Poné el foco mental en algo que te traiga paz, tranquilidad.

Probalo antes de tocar, aunque sea en una de esas sesiones con tus familiares. Vas a ver cómo cambia la forma en que llegás al primer compás.

Tu plan para la próxima presentación

Poné fecha

  1. Marcá los pasajes donde dudás y empezá por ahí en cada bloque de estudio.
  2. Hacé una sesión corta para una persona de confianza antes de la fecha.
  3. Tocá la pieza completa sin frenar, al menos una vez en el estudio diario.
  4. El día del evento, hacé tu ejercicio de respiración antes de salir.
  5. Después, anotá qué salió bien y qué pasaje todavía te dio trabajo. Eso es lo que trabajás para la próxima.

Como siempre digo, pasos de hormiga.

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En resumen

  • Preparate de verdad, sobre todo lo que sabés que no está firme.
  • Tocale a gente cercana para entrenar la sensación de ser mirado.
  • Decidí de antemano que, si te equivocás, seguís tocando.
  • Respirá antes de salir.

Los nervios no hace falta que desaparezcan del todo. Lo que cambia es que ya sabés qué hacer con ellos.

Si querés un plan completo armado según tu nivel y la fecha de tu próxima presentación, mirá el Plan Personalizado.

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